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martes, 21 de abril de 2009

Nueva primavera - Prólogo- de Heine

Prólogo

En los palacios y los museos
veréis pintado paladín rudo,
que revistiendo nobles arreos,
embraza ufano lanza y escudo.

Pero risueña tropa de amores
lo envuelve en giros de alegre danza,
échale al cuello lazos de flores
y le despoja de escudo y lanza.

Así, entre dulces cadenas muero,
llorando inútil vanas porfías,
mientras esgrimen otros su acero
en los combates de nuestros días.

Poema: Nueva Primavera - 1 - de Heine

- 1 -

Blanco está el árbol que asiento
te da glacial a sus pies,
y escuchas gemir el viento,
y en el cielo ceniciento
pardas nubes pasar ves.

Todo está yerto y helado;
monte y valle, selva y prado;
y con mortal desazón,
ves al invierno albergado
en tu propio corazón.

De pronto, el ramaje mueve
sobre ti el árbol llueve
ráfagas alabastrinas,
y tú, que son imaginas
copos de escarcha y de nieve.

Pero, a los pocos instantes,
ves con risueños asombros,
que son pétalos fragantes
los que dispersos y errantes
cayeron sobre tus hombros.

¡Oh prodigio halagador!
Diciembre truécase en Mayo,
la nieve cámbiase en flor,
y tu corazón a un rayo
se abre otra vez, del amor.

Poema: Nueva Primavera - 2 - de Heine

- 2 -

Reverdece la pradera
al soplo de blanda brisa,
y el sol en la azul esfera
dice, con dulce sonrisa:
-«¡Bienvenida, oh Primavera!»

Te oigo otra vez, ruiseñor,
ora alegre y trinador,
ora triste y quejumbroso;
pero, doliente o gozoso,
¡tu canto siempre es de amor!

Poema: Nueva Primavera - 3 - de Heine

- 3 -

La hermosa noche del Abril florido
abre sus ojos apacibles ya;
el amor te ha postrado y abatido;
¡él te levantará!

Entre las hojas, en la muda calma,
trina feliz el tierno ruiseñor,
y ensancha el corazón y eleva el alma
su canto halagador.

Poema: Nueva Primavera - 4 - de Heine

- 4 -

Amo a una hermosa flor; no sé a cuál de ellas,
y por eso suspiro.
Un alma busco, y sus corolas bellas
una por una miro.

La flor trasciende al expirar el día;
cantan los ruiseñores;
un alma busco, como el alma mía,
rendida a los amores.

Cantan los ruiseñores y comprendo
sus ayes desmayados;
estamos por igual, a lo que entiendo,
medrosos y azorados.

Poema: Nueva Primavera - 5 - de Heine

- 5 -

Llegó el alegre Mayo;
brillan el árbol y la flor hermosa;
y resbalan con lánguido desmayo
allá en el cielo azul nubes de rosa.

El ruiseñor sencillo
canta dichoso en la flexible rama;
ligero brinca el rubio cabritillo
sobre la alfombra de mullida grama.

Yo, con las ansias mías,
doliente yazgo en el vergel risueño;
oigo sonar lejanas armonías,
y sueño sin saber qué es lo que sueño,

Poema: Nueva Primavera - 6 - de Heine

- 6 -

Resuena en el alma mía
placentera melodía
como un eco celestial;
hiende la región vacía
¡oh canción primaveral!

Vuela a la floresta umbrosa,
y entre las flores, allí,
encontrarás una rosa;
saluda a la flor hermosa,
salúdala tú por mí.

Poema: Nueva Primavera - 7 - de Heine

- 7 -

La bella mariposa ama a la rosa
y vuela en torno de sus rojas galas;
ama el sol a la bella mariposa
y su brillante luz quiebra en sus alas.

Pero la esquiva rosa ¿por quién arde?
Si he de deciros la verdad, lo ignoro.
Quizás ama a la estrella de la tarde;
ama quizás al ruiseñor canoro.

No sé a quien ama la encendida rosa;
mas yo amo a todos con igual amor;
estrella de la tarde, mariposa,
rosa, rayo de sol y ruiseñor.

Poema: Nueva Primavera - 8 - de Heine

- 8 -

Todo canta en la floresta,
la rama, el nido y la flor.
¿Quién es, en la alegre fiesta
el experto director
que tan bien rige la orquesta?
¿Es la formal ave fría
quien el dulce coro guía?
¿Es la abubilla pedante
que nos cansa todo el día
con su cut-cut incesante?
¿Es la cigüeña quizás
la que, con su larga pata,
lleva el seguro compás,
y hace callar o desata
las voces de los demás?
¡Ah! no; el docto profesor
que así preside la fiesta,
lo llevo yo en mi interior:
es gran director de orquesta,
creo que se llama Amor.

Poema: Nueva Primavera - 9 - de Heine

- 9 -

« El ruiseñor dio comienzo
cantando sus dulces coplas,
y brotaron verdes céspedes,
lirios, alelís y violas.
Con el pico abrióse el pecho
y saltó la sangre roja;
surgió un rosal de la sangre;
se llenó el rosal de rosas,
y el ruiseñor a esas flores
su amor cantó y sus congojas.
Su hermoso canto a las aves
unió en fraternal concordia;
pero si cesa algún día
su voz, moriremos todas,
y morirá juntamente
la selva que nos aloja».
En el nido que la encina
guarda oculto entre sus frondas,
así a los gorrioncetes
el gorrión alecciona.
Dice mientras pío, pío,
la maternal gorriona,
que, como ama de la casa,
en sitio de honor reposa.
Es pájara muy casera,
muy buena cobijadora,
que jamás, cuidando el nido,
se altera ni se alborota.
En tanto, el pájaro viejo
fácil pasatiempo logra
dándoles a sus hijuelos
educación religiosa.

Poema: Nueva Primavera - 10 - de Heine

- 10 -

Tibia noche de Abril en dulce calma
abre todas las flores; si se aduerme
en descuidados éxtasis el alma,
¡cuán fácil al Amor será el prenderme!

Mas ¿cuál de tantas deliciosas flores
rendir podrá mi voluntad serena?
dícenme los parleros ruiseñores:
«Guárdate de la cándida azucena».

Poema: Nueva Primavera - 11 - de Heine

- 11 -

Crece el afán, estallan los enojos,
y el seso otra vez siento transtornado.
La primavera y dos hermosos ojos
contra mi corazón se han conjurado.

¡Primavera! ¡Pupilas amorosas!
¿Por qué me habéis robado la razón?
¡Ay! también -o sé poco de estas cosas-
andan los ruiseñores y las rosas
en la conjuración.

Poema: Nueva Primavera - 12 - de Heine

- 12 -

Mi corazón ansía
llorar, llorar con amoroso llanto,
con llanto de tristeza y alegría.
¡Cómo temo, alma mía,
que al fin consigas lo que anhelas tanto!

¡Ay! la amarga ventura
del amor y su dulce sufrimiento,
penetrar en la hondura
del mal curado corazón ya siento.

Poema: Nueva Primavera - 13 - de Heine

- 13 -

Entre las verdes hojas indiscretas
los ojos brillan del Abril florido,
y son las azuladas violetas
que para hacerte un ramo he recogido.

En ti pienso, y las miro dulcemente,
y todos mis ensueños seductores
conforme van brotando de mi mente,
publicándolos van los ruiseñores.

Publicándolos van, y el fugaz viento
los esparce después en vuelo suave;
mira cómo mi oculto pensamiento
toda la selva lo conoce y sabe.

Poema: Nueva Primavera - 14 - de Heine

- 14 -

Si pasas cerca de mí
y me roza tu vestido,
siento loco frenesí,
y se lanza en pos de ti
mi corazón atrevido.
Mas si en movimiento leve
fijas en mí la atención,
tal tu mirar me conmueve,
que a seguirte no se atreve
mi cobarde corazón.

Poema: Nueva Primavera - 15 - de Heine

- 15 -

Abre el cáliz hermoso
la flor de la laguna,
y un ósculo callado y amoroso
le da la blanca luna.

La frente avergonzada
la flor baja al instante,
y en el agua la faz ve retratada
de su pálido amante.

Poema: Nueva Primavera - 16 - de Heine

- 16 -

Si tienes ojo avizor,
a través de mi cantar,
siempre, cual sombra de amor,
verás con vago fulgor
hermosa joven pasar.

Si tienes fino el oído
escucharás su querido
acento con embeleso,
y canto, risa o gemido,
ha de trastornarte el seso.

Su voz, su mirada amante
te robarán paz y calma;
e irás por la selva errante,
llevando siempre delante
los dulces sueños del alma.

Poema: Nueva Primavera - 17 - de Heine

- 17 -

-« En noche de primavera,
poeta, ¿qué haces aquí?
las flores de la pradera
se han vuelto locas por ti.

»Están las púdicas rosas
encendidas; azoradas
las violetas; las medrosas
azucenas desmayadas».

-«¡Luna, me cuentas horrores!
raza bien sentimental
es la raza de las flores!
¡Hice mal; pero muy mal!

»Mas ¿quién hubiera creído
que escuchaban todas ellas
cuando mi amor, conmovido,
declaraba a las estrellas?»

Poema: Nueva Primavera - 18 - de Heine

- 18 -

Con tus azules pupilas
me miras tan tierna y dulce,
que ni abrir puedo los labios,
trastornado por sus lumbres.

De tus azules pupilas
todos mis anhelos surgen,
y mi alma inunda un torrente
de pensamientos azules.

Poema: Nueva Primavera - 19 - de Heine

- 19 -

Ya está otra vez mi corazón vencido;
domada está otra vez su estéril ira;
el soplo del Abril lo ha enternecido
y nuevo esclavo del amor, suspira.

Sigo las alamedas del paseo,
atento a mi ilusión camino errante;
si un sombrero de paja lejos veo
pienso encontrar su celestial semblante.

Recorriendo las márgenes del río,
al viejo puente voy con mis antojos,
por si pasa en su coche el dueño mío
y se encuentran sus ojos con mis ojos.

Y en el sordo rumor de la cascada
una voz oigo, para mí elocuente,
y traduzco en el alma apasionada
lo que dice esa voz de la corriente.

Cruzo el parque soñando sin sentirlo,
y me pierdo en su dédalo intrincado,
y oculto en la maleza silba el mirlo
burlándose del loco enamorado.